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viernes, 27 de enero de 2012

El Guerrero Cristian Bryan Saavedra Ortiz



Por Moisés T. Corro
La familia del niño Cristian Bryan Saavedra Ortiz con domicilio en Ecatepec Estado de México; abrió las puertas de su hogar para una entrevista; Cristian es un jovencito de apenas 12 años y 1.50 m. de estatura, moreno y gordito; en su  platica dice que cuando cursaba el cuarto año de primaria  un día del 2010, iba para su escuela en una unidad del transporte público,  el vehículo brincó por un bache en el camino, se golpeó la cabeza y a partir de ese momento se le empezaron a manifestar algunos malestares como dolores de cabeza, mareos  y hasta desmayos, por lo que tuvo que abandonar la escuela; de este problema y sus vicisitudes trata la entrevista.  
Los padres de Bryan se dieron a la tarea de buscar un lugar donde atendieran a su hijo y encontraron el Hospital Juárez. Sobre este hospital hay una nota en internet sobre las funciones que ofrece: “Prestar servicios de hospitalización con criterio de gratuidad después de un estudio socioeconómico y, se considera de urgencia todo problema médico-quirúrgico que ponga en peligro la vida o la perdida de un órgano”.
Bryan ya aceptado y Hospitalizado en el Juárez, después de abrirle el cráneo por más de una vez le dicen a los padres que el niño tenía un craneofaringioma que implicaba un tumor en la cabeza; “que de momento no se extirparía, porque   podrían afectar alguna parte del cuerpo” y por eso y otras razones se programaría la operación.
En internet se informa que: Los craneofaringiomas infantiles son tumores benignos del cerebro, son poco frecuentes y que no se conoce la causa de esos tumores.  
Pasaron los días de espera en el hospital y un día se oyó en su el interior la siguiente conversación:
Padre de Bryan --Señor ya tengo muchos días en espera de que se programe a mi hijo para la operación y por no tener dinero, me he tenido que quedar aquí (en el hospital).
Médico --y qué quiere; ¿que le compre un carro o qué?
Era la voz de un profesionista que se supone hizo el juramento de Hipócrates  “En cualquier casa donde entre, no llevaré otro objetivo que el bien de los enfermos; me libraré de cometer voluntariamente faltas injuriosas o acciones corruptoras”.
Por otro lado era la voz de un padre preocupado, cansado, un padre angustiado que no pedía nada, sólo quería hacer notar que la salud de su hijo era cada día más deficiente y pedía aunque no supiera pedirlo que se programara la operación definitiva para su hijo; y el médico le confió:
 “Si no se programa es porque el hospital no tiene: neuronavegador, ni respirador ultrasónico, ni otro aparato para trepanar (el nombre del instrumento por la pronunciación no quedó claro), y que eso tenía un costo de 70 mil pesos”.
Para los padres del niño cualquier cantidad por pequeña que fuera, significaría muchos días de ahorro, “y quien sabe, si ni así”;  pues el sueldo entre él y su esposa apenas llegaba a 1 200 pesos mensuales; el señor no tiene trabajo fijo y la eventualidad es un riesgo muy grande.
No se dieron por vencidos y después de mucho preguntar llegaron al Centro de Salubridad y Asistencia donde les prestarían los aparatos que en el Hospital Juárez les pedían; entusiasmados rápidamente se lo dieron a conocer al médico, pero este ni siquiera se interesó; y les dijo: “Yo voy a operar, pero yo sabré cómo y cuándo y Dios hará lo suyo”. 
Descorazonados los padres de Bryan buscaron otro hospital y encontraron el Instituto Nacional de Pediatría donde reiniciarán los estudios médicos de su hijo; en ese Instituto les dieron las siguientes citas: 3 de febrero para hacerle una resonancia; 20 de febrero análisis para la PRL, FSH, Colesterol, etc., 23 de febrero Oftalmología; 23 de febrero resonancia magnética de encéfalo simple.
Bryan hace amigos fácilmente por su deseo grande de vivir; quiere ser médico para ayudar a los niños que tengan problemas de salud; “no les cobraría muy caro”; en el primer hospital donde estuvo hospitalizado daba ánimos y logró levantar la moral de los otros enfermos de su edad quienes todavía le escriben y le hablan por teléfono; su padre dice que su hijo es un guerrero porque “lucha con fuerza por su vida”.
El licenciado Luis Figueroa Presidente del Consejo Directivo de la Organización COMPROMISO SOCIAL DSI  a.c. de la Delegación Cuauhtémoc,  tiende con gusto su mano amiga a los padres de Bryan.