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miércoles, 12 de octubre de 2011

Trabajo de maquinaria pesada vs el pueblo del centro historico...



LLEGARON LAS MÁQUINAS
                                         Moises T. Corro
Granaderos de la secretaría de seguridad pública del DF y trabajadores de la empresa GAMI, se ubicaron en la esquina de Eje central y Belisario Domínguez, el lunes 3 de octubre las 22.30 horas; con el ánimo de tomar la calle; para proseguir los trabajos de la línea cuatro de Metrobús.    
En la Plaza de Santo Domingo, seguían en su plantón los inconformes pues no están de acuerdo con la deshumanizada actitud del gobierno neoliberal que sostiene que: “El mundo es de los más fuertes”; acordaron desde el principio no detener la obra por la fuerza; habían sopesado que con diálogo o sin diálogo, el jefe de gobierno haría sentir su posición dictatorial.
El gobierno nunca pensará en los desplazados por las obras; ni le importarán  los dueños de los pequeños negocios, ni empleados; el diablero, el tendero, ni el ferretero; los humildes trabajadores de estas rutas serán movidos y ya.
Lo que le ocurra e estos humildes para el gobierno serán solamente “daños colaterales”; frase inventada por gobiernos que hacen de la guerra un deporte. El gobierno mexicano al copia su decir parafrasean “Estaban ubicados en el lugar y en el tiempo equivocados”.
Por la Madrugada llegaron granaderos y Caterpillar por el Eje Uno, se pararon en la esquina con Belisario Domínguez; de pronto aparecieron dos bandas de jóvenes de los que  hoy nadie acepta que llegaron con la intención de auxiliar, sino de provocar a los vecinos para que se lanzaran contra los granaderos y policías; ¿sería eso lo que las autoridades querían? ¿que se les diera el pretexto para retirar de una vez por todas a los del plantón de la Plaza Belisario? Al otro día se diría que “los agresivos habían recibido a los pacíficos granaderos a pedradas”; afortunadamente por la intervención de los líderes, los vecinos del plantón se replegaron.
En el plantón algunos con lágrimas en los ojos vieron como llegaron las máquinas arrasando el lugar; los maquinistas sonreían, se ignora por qué.


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