SEGUNDA PARTE Moisés T. Corro
El perímetro “A” del Centro Histórico; abarca los límites de lo que fuera la ciudad virreinal; contiene alrededor de 1,500 edificios patrimoniales tiene una superficie de 9.7 km cuadrados; por decreto presidencial del 11 de abril de 1980 fue declarada Zona de Monumentos Históricos y de acuerdo con la UNESCO es “Patrimonio Cultural de la Humanidad ” desde el 8 de diciembre de 1987.
Por eso el Centro Histórico no será nunca solamente de interés turístico o comercial, porque es identidad colectiva.
Hace casi 30 años que se formó el Fideicomiso Privado del Centro Histórico e impulsó el programa “Vivir en el Centro”, en ese período se pensó en descongestionar sus vialidades para asegurar la accesibilidad al Centro, se pensó en dotarlo de más espacios empezando ampliar el ancho de algunas calles.
Para lograr el mejoramiento de la zona siempre se dijo que se debería de tomar en cuenta la opinión de los representantes; pero por no hacerlo así, las personas que gobiernan la ciudad al toman decisiones mal tomadas, como dar especial atención y preferencia a los automotores quizá por compromiso con las grandes empresas automovilísticas; olvidándose de los peatones.
Al no encontrar oposición, las autoridades toman otras decisiones, apoyan a grandes empresas como OHL para hacer segundos pisos y estos en su afán de terminar los trabajos, hacen desaparecer carriles ya en uso de la vía anterior, limitando de esa manera el movimiento vehicular y el transporte público.
Amparadas por la autoridad las empresas hacen uso de fuerza y de su prepotencia; si llegan a dañar por sus excavaciones la infraestructura de otra empresa como cables de fibra óptica, simplemente le avientan una tabla encima y luego la cubren con tierra y de esa manera tratan de desaparecer su responsabilidad;
Lo mismo se hace en el centro histórico, si las Caterpillar que trazan la línea del Metrobús línea 4 encuentran algún basamento histórico o algún hallazgo arqueológico; lo pulverizan para que no se sepa y lo cubren con cemento sin avisar a nadie para no entretener la obra.
Cuando los armatostes de la línea 4 empiecen a pasar al cimbrarse los viejos edificios seguramente se dañarán; ante tal destrucción, la gente que tiene su domicilio en el Centro, los comerciantes que por años han estado allí, tendrán que irse a otros lugares; las familias se dividirán, se acabarán amistades y las personas que se queden en el centro, enfrentarán nuevos peligros.
TRABAJO DE CONSULTA: “Proyecto de Sustentabilidad Integral del Centro Histórico de la Ciudad de México” De Ángel Bernardo Cruz Martínez; Lic. En Diseño de Asentamientos Humanos
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